Hacer y re-hacer (2006)

Instalación, medidas variables.

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   Producto. Serie. Habitacional. Asirse lo concreto, en el concreto. La vivienda como producto fabricado en serie, estandarizado. Ciertos intereses, ciertas necesidades. Una aspiración: habitar/poseer.

 

   Mónica y Melisa Arreola (nacidas en Tijuana en 1976) establecen un hilo conductor entre la arquitectura –ambas están formadas en esta disciplina y fundaron Básica Studio- y diversas expresiones de las artes visuales: la fotografía, la instalación, la animación por computadora, la escanografía. Mónica Arreola Obtuvo en 2002, en colaboración con Heriberto Yépez, el primer lugar del concurso para el diseño del espectacular del puente fronterizo “México”, dentro del festival InSite. La fotografía digital de Pedro Meyer ha sido una de sus grandes influencias, pues le abrió nuevas percepciones estéticas en el campo de la imagen. Actualmente traba en un registro que evidencia la reducción del espacio habitacional específicamente las casas de interese social. En este proyecto, más que generar imágenes en colaboración con su hermana Melisa, exhibe.

 

   Carente de identidad propia, hechas con gran rapidez y todas de la misma forma, con un único ocasional sello distintivo –variación de color-, las viviendas de interese social son un artículo de consumo que responde a normas y regulaciones, determinaciones a las cuales se sujeta la vida y el desarrollo de ciertos grupos sociales. La homogeneización es un absoluto que comprende desde los primeros procesos de construcción hasta el modo de vida  de sus habitantes. Los complejos de viviendas concentran y clasifican desde el apego a lo mínimo: dimensiones mínimas, números definimos de espacios mínimos, cajones de estacionamientos mínimos, materiales que cumplen con el estándar mino de calidad (lo suficiente para obtener construcciones cuya duración será mayor al plaza del crédito que el

comprador tiene contratado).

 

   La ciudad de Tijuana se ha consolidad como una de las capitales industriales del país: en los últimos años ha experimentado un enorme desarrollo en el campo de los parques industriales. Este crecimiento se ha traducido, por ejemplo, en demanda de vivienda. El caso de Tijuana no es distinto al de diversas ciudades alrededor del mundo; se trata de una suerte de globalización en los modos de producir espacios habitacionales. La fotografía de Mónica Arreola manifiestan esta problemática y exhiben los mecanismos y procesos de un caso particular, un fraccionamiento tijuanense que podría ser cualquiera: no hay distinciones, todo ha sido despersonalizado. Los gráficos de Melisa Arreola, que resumen las políticas y los reglamentos en los que sustenta estos  complejos, exponen junto a la fotografía de su hermana, los patrones de la vida “igualitaria”. Imágenes que se multiplican, retículas reglamentadas de un estereotipo propuesto como lugar ideal para vivir.

Yameli Mera